Tres Generaciones de Rancheros

 

 

D. José Del Pino, más conocido como Pepito Rosas, Ranchero Mayor durante los años 40 y 50

 

 

 D. Miguel Calderín (fallecido), ranchero mayor durante 50 años

 
 

Entrevista en COPE RADIO por Flora Martín PROGRAMA "MAR PROFUNDA

 16 de Diciembre de 2010

 

foto: Alberto Padrón

D. Agustín Calderín, actual ranchero mayor e hijo del anterior.

 

 

 

 

 

 

Cena del Rancho en Lomo Magullo (Telde), años 60. En primer lugar D. Agustín Calderín.

 
 

 

Tocadores de cuerdas

 

 

 

D. Miguel Sánchez (fallecido), el del Risco. Gran maestro y tocador de laúd, guitarra y timple.

 

D. Adán Bolaños (fallecido), otro de los grandes del rancho, al cual hemos querido rendir un homenaje con estas palabras.

 

 
 

 

foto: Alberto Padrón

D. Juan Afonso, respondedor y tocador de cuerdas

Historia y tradición

D. Jacinto Suárez, cronista oficial del municipio, siempre se refirió al rancho utilizando la metáfora de "fósil viviente", fenómeno cultural que se pierde en los albores del tiempo y que ha ido transmitiéndose de generación en generación a medida que han ido transcurriendo los avatares históricos.

La misión del rancho ha sido siempre  la de recaudar limosnas que se entregaban al cura para el sufragio de las misas de difuntos o para hacer alguna obra de caridad (limosnas para los pobres).

Antaño, estos donativos podían ser entregados en metálico o en especies diferentes: productos alimenticios como granos, huevos, etc. Actualmente se entregan en metálico.

La mayoría de las veces se llegaba a pertenecer al rancho para pagar promesas, como es el caso de D. Miguel Calderín (fallecido), que participa en la Guerra Civil Española y es ahí donde se hace el juramento de que, si vuelve con vida a Valsequillo, dedicará su vida y esfuerzo al rancho, contando con más de 50 años dedicado a esta labor.

Según nos contó D. Miguel Calderín de 86 años; siempre escuchó de los mayores que la historia del rancho se remonta a tiempos prebíblicos de las luchas macabeas“… Hubo una guerra entre dos hermanos que querían el reinado: uno era pobre y el otro rico. El pobre le ganó la guerra al rico y empezaron la juerga para celebrar la victoria. La gente le daba dinero y obsequios y ahí arrancó el rancho. Esto no es español (…) y entonces tocaron en la juerga y ajuntaron dinero (…) hasta que uno dijo: lo mejor es dárselo a los necesitados o Ánimas Benditas y ahí arrancó el rancho. El Rancho arrancó con una juerga, eso es lo que he oído yo a los viejos”.

Este grupo de cantadores y tocadores ha sido testigo de excepción, a través de los siglos, de la vida socio religiosa del municipio y de su devenir histórico y cultural. Difícilmente podríamos concebir la memoria histórica de este municipio obviando la enorme trama cultural que esta tradición marcó en todos sus habitantes, heredada de padres a hijos a lo largo de muchas generaciones. 

Los ranchos cumplían una tarea crucial en la sociedad un papel aglutinador, socializando después de la labores agrícolas a grupos de personas que, no existiendo otra cosa más que el ancho, motivaban sus ratos de ocio con grupos de cuerda y cante, dando lugar a verdaderas parrandas cuando ya se había terminado de cantar a las ánimas.

El Rancho de Ánimas de Valsequillo salía todos los años a partir del día de Nochebuena (24 de Diciembre) cantando en la misa. Posteriormente, realizaban también otras salidas coincidiendo con el Año Nuevo, el Día de Reyes o la Candelaria, fecha en la que el rancho se recogía (4 de Febrero aproximadamente). Los ranchos que se organizaban fuera de este período para pagar alguna promesa particular se denominaban “Ranchos de Levantisco” o "Alevantisco". Éstos se organizaban generalmente en la casa de  algún devoto anfitrión que, previo acuerdo con el ranchero mayor, ofrecía una cena o brindis al rancho de cantadores y tocadores. Esta tradición de ofrecer cenas al rancho se sigue conservando en la actualidad.

"Quienes comían eran las ánimas del purgatorio..."

D. Jacinto Suárez Martel (fallecido), antiguo Cronista Oficial de Valsequillo de G.C. , nos habla de las cenas de rancho (fragmento de la entrevista realizada el 13 de Marzo de 2001).

Una anécdota en una cena del rancho en Lomitos de Correa...

La fe depositada en las ánimas era tal que hacía que en ocasiones acaecieran hechos como el que nos cuenta D. Miguel Calderín, antiguo ranchero mayor. El ánima de un difunto, que muere sin cumplir su promesa de dar una cena al rancho, se manifiesta ante todos (fragmento de la entrevista realizada el 06-08-2000).

 

Oficios del Rancho de Ánimas

En el Rancho de Ánimas han existido tres oficios principales:

  • Ranchero mayor: es y fue la personalidad más emblemática del rancho. Era un cargo que se ocupaba por vocación propia para pagar alguna promesa particular. Esta persona se encargó tradicionalmente de la tareas de organización y tesorería.

  • Mochilero: llevaba unas alforjas que contenían instrumentos que no se estuvieran tocando en ese momento y alguna botella de ron miel, para aclarar la voz.

  • Tocador de instrumentos de cuerda: era una figura bastante solicitada ya que no abundaban tocadores de calidad, y la mayoría de las veces se le llegó a pagar algún dinerillo por ejercer su función. Grandes tocadores de cuerdas fueron D. Antonio del Pino, más conocido como Antonio el mutilado y  D. Miguel Sánchez, el del Risco.

A diferencia de otros ranchos de la isla, el Rancho de Ánimas de Valsequillo nunca desapareció. La labor del párroco D. José Falcón Negrín, gran amante del rancho, contribuyó enormemente a ello. Aun así, hace treinta o cuarenta años, esta cofradía pasó por momentos complicados. Algunas veces tuvo que salir cantando por caminos y veredas con tres miembros solamente (el ranchero, un respondedor y un tocador de cuerdas). En la actualidad el rancho cuenta con una veintena de miembros entre niños, jóvenes y adultos, contando en sus filas con una mujer (recordemos que ésta ha sido en Valsequillo una tradición principalmente masculina). Todo esto hace que la vida de esta cofradía transcurra por muy frescos derroteros gracias a la labor del actual ranchero y de otros miembros, posibilitando el acercamiento de esta tradición a las nuevas generaciones y augurando un futuro feliz a este fósil viviente”.

 

Actuación del rancho en el programa de televisión "Canarias Viva", grabado en Valsequillo en el año 1982 y presentado por el inolvidable Nanino Díaz Cutillas

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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